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No se trata de cómo viviste hasta ahora,
de cuán rápido tomabas decisiones,
de cómo escalaste la cerca de la dacha por un reto
y no viste ningún obstáculo a quemarropa...
Sí, viviste feliz, sí, creciste feliz, comiste
dulce y dormiste bien,
solo la vida alterna entre calor y frío,
solo la vida está hecha de rayas...
Y un día las voces de los amigos se desvanecerán,
las brújulas y los postes desaparecerán,
y una raya yacerá de plomo a tus pies, una
raya de tus pruebas...
Para eso se necesita, viejo,
para eso fue dado, para que
sepas cuál es tu precio en la vida
de ahora en adelante y para siempre.
Supéralo. Ni en secreto, ni en silencio,
ni por desvío, sino directo y a pie,
y no solo a pie, es decir, con paso lento,
sino gateando e incluso con una bolsa de lona...
Y un día los cielos brillarán a través de las nubes
y el rocío salpicará tu rostro:
esto significa que esa racha ha pasado,
esa racha odiosa...
Y ahora descansa y recuéstate en la hierba,
mira el cielo sereno...
Pero el destino no tiene ni una, ni dos, ni tres de estas rachas guardadas en la manga
...
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