¡Simplemente adoro los coches!
Y créanme, respeto las reglas.
Y con un vestido azul (esto es muy importante)
no me sentaré en un coche marrón.
Ya sea un traje, un llavero junto a las llaves,
hay que pensar en todo, hasta el más mínimo detalle.
Pero en la carretera, cualquier cosa puede pasar...
Dónde está la izquierda y dónde la derecha, se me olvida.
No les costará adivinar, hombres: ¡
Pusiste la intermitente, ten cuidado!
Hace poco (¡así de simple!)
casi atropello a un policía. ¡
No fue a propósito! ¡No me di cuenta, de verdad! ¡Es culpa suya! ¡Debería haberse apartado del camino!
|
No entiendo la indignación de los hombres.
Probablemente lo saben todo sobre coches.
¿Acaso sería mejor que me explicaran
cómo pisar tres pedales con dos pies? ¿
Y para qué sirven los pedales?
¿Para que mis talones se enganchen?
Sería mejor que los reemplazaran por botones
y los guardaran en una caja.
¡Que me cuelguen tres espejos más cerca! ¡
En uno me veo perfectamente!
En resumen, si no me encuentras por la calle,
persigna y di: «¡Gracias a Dios!
|
No hay comentarios:
Publicar un comentario