Acostúmbrate a estar descalzo sobre el suelo durante al menos unos minutos seguidos. Deja que tu cuerpo sienta la tierra antes de que ella te llame.
Busca oportunidades para pasar tiempo cerca del agua. Aliviará la fatiga y despejará tu mente.
Bebe agua limpia siempre que puedas, sin esperar a tener sed. Este es el primer remedio. Dondequiera que me llevara el destino, primero buscaba un pozo, un manantial. No bebas agua embotellada, ni dulce ni salada (mineral). La primera corroe el hígado, la segunda obstruye los vasos sanguíneos.
5. Las verduras deben estar en tu mesa todos los días. Las más nutritivas son las que se nutren con el calor del sol. La remolacha es la primera; no hay mejor alimento en el mundo. Le siguen las judías, la calabaza, las bayas, las zanahorias, los tomates, los pimientos, las espinacas, la lechuga, las manzanas, las uvas y las ciruelas.
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