Si tienes la pecaminosa costumbre de juzgar y condenar a tu prójimo, entonces esta Gran Cuaresma es un buen comienzo: abandona este hábito.
Y si, por debilidad, te olvidas de ti mismo y condenas a alguien, entonces hazte la regla de hacer tres postraciones en el suelo ese día con la siguiente oración: “Salva, oh Señor, y ten misericordia de fulano (a quien condenaste), y por sus oraciones ten misericordia de mí, pecador”.
Y haz esto siempre que juzgues a alguien. Si lo haces, el Señor verá tu celo y te librará para siempre de este hábito pecaminoso.
No hay comentarios:
Publicar un comentario